
Amor, ay! esa palabrita me ha estado persiguiendo estos últimos días, como hoy en la tarde le dije a una amiga: ¿no hay canción que no hable de amor?, y sí pues de una u otra forma el resultado final es el AMOR, esas 4 letras que filósofos, artistas, políticos, deportistas, intelectuales, teólogos, escritores y hasta científicos no pueden dejar de hablar, algo que es necesario para el ser humano, no sé cómo una simple palabrita hace que tu día sea el mejor y automáticamente en tu rostro aflore una sonrisa, o al contrario... sin ella, nuestro mundo es opaco y la soledad toma el rol de tu incondicional...sé que el amor tiene muchas connotaciones y uno no ama a todos de la misma manera, también sé que es inevitable ser víctima de este sentimiento, aja...víctima... sobre todo cuando este sentimiento nace en una pareja...
Haciendo una retrospectiva de mi vida amorosa encuentro que en verdad no he tenido muchas experiencias de amor, o relaciones de miles de años -como muchos amigos que conozco- pero creo que sí puedo decir que me he enamorado, y de esos amores que uno no busca, pero que cuando te das cuenta ya es demasiado tarde para dar vuelta y empezar a correr...
Ahora que recuerdo me percato que no sé cuando empecé a enamorarme, creo que fue poco a poco y veía que la mayoría del tiempo me la pasaba con él o tal vez cuando descubría que él tenía más defectos de los que yo pensaba, sin embargo no me importaba...
Las mujeres solemos ver el amor de una forma distinta que los hombres, quizá no todas, pero cuando una mujer se enamora, ay! no hay nada más que ocupe el tema central de sus días y para mí él era el protagonista, no había salidas donde yo no quería que esté, o momentos que quería compartir con él...
En el amor todo tiene su tiempo, al inicio todo es tan bello, tan lindo, hasta se sueña imaginando miles de cosas con esa persona, claro hasta que la realidad te baja de tus nubes y comienzas a darte cuenta que enamorarse implica mucho más que "vivir de cuentos con finales felices"...Bueno, así fue como empecé, mis días transcurrían y mi amor crecía, tal vez nunca se lo dije, pero mientras yo estaba con él era muy feliz y me costó mucho entender que cuando realmente amas a alguien no importa si escogen el camino más largo para llegar a casa pues lo importante no es llegar...sino caminar...
Cuando el amor está entre los dos, no importa si no tienes dinero, o si tus papás tienen un nuevo pleito, si tu mejor amiga ya no te busca como antes o los cientos de problemas en el trabajo...con él sentía que podía cambiar las cosas, pensaba que él sería esa persona quien te ayudará a remar para llegar segura, quien velará mis noches cuando esté agotada, quien buscará una solución a mis problemas, quien dará más de sí para simplemente hacerme feliz, esa persona quien con un abrazo tu corazón deje de latir y a la vez sigas más viva que antes...
Es un arduo trabajo describir lo que produce el amor, pero en esta búsqueda encontré que el ingrediente principal de mi amor era esa mutua necesidad que teníamos de contarnos todo, de hablar, pelear, reír, trabajar, jugar, coquetear, renegar, comer, estudiar, llorar, soñar...juntos!
Es así cuando la historia es muy bonita, pero una vez que acaba no hay tissues que alcancen, ni amigos que reemplacen, ni libros que leer, ni chocolates que devorar, ni canciones que cantar, ni sentimientos que buscar...cuando una historia de amor acaba, se puede decir que es el inicio de una nueva historia de amor que empezar...