Necesitaba contar a alguien cómo estoy, tenía que expresar cómo me siento…siempre he pensado que aunque no puedan ayudarme, con solo escucharme hacen que esté más tranquila, más confiada y sobre todo me demuestran que no estoy sola. Siempre he acostumbrado a buscar a alguien y confiar plenamente en esa persona, era increíble poder contar con alguien así, pero a veces pasan cosas y la vida te aparta de ellos…sí la vida y quizás uno mismo, o quizás los demás, al final eso no importa mucho, lo que importa es que ahora estás sola.
Pero aún puedo escribir en estas páginas vacías, acompañada de un aparato que será el que escuche mi historia y ayudará que expresé lo que quiera, lo que sienta; siempre he pensado que escribir hace que uno se sienta mejor, transporta la realidad a la fantasía, hace que los sueños sean verdad y las pesadillas sean vencidas, jamás podremos hacer que nuestras historias duelan tanto como la realidad.
Últimamente, las cosas no me han salido bien, creo que una cosa lleva a la otra, pero no puedo decir que las decisiones que tomé fueron incorrectas, aún creo que han sido las mejores para mí, a pesar que hoy me toca estar en la época de la necesidad –y no solo lo digo con respecto a lo material- como hoy leí, uno tiene que aprender a vivir en ambos tiempos: en abundancia y en escasez, aprender a vivir saciados o teniendo hambre, a contentarnos con los que tenemos, con lo que nos toca; en verdad esa es la vida, as asó la realidad, nuestros días, en todo campo y en todo sentido de vivir, si tendríamos que describir y explicar a un ser no terrenal lo que significa la vida, creo que los sinónimos más correctos serían: dolor y felicidad.
Porque hay que aceptar que nuestra vida, hemos sido muy felices, pero también hemos estado adoloridos, tengas 10 años, 20 años, 30 años, 50 años o 100 años, sabemos que de eso está llena la vida!
Hace un par de semanas, me tocó experimentar nuevamente y en mayor escala el dolor, siempre decimos que todo anda mal, que nos falta algo, que tenemos que lograr lo otro, un problema y otro, una angustia y otra preocupación, pero NADA puede igualar a perder a un ser querido, a no tenerla más en tu casa, en no volver a sentir sus abrazos y sus besos, a no escuchar su voz, ni mirar cuando quieras, a no conversar con ella y mucho menos ver que sus ojos te pueden mirar y que aunque no diga nada, sabes que estás en su corazón…es difícil ver que la vida sigue y mi “mami” ya no está…simplemente no tengo palabras para poder explicar lo que se siente, creo que solo los que han perdido a una persona amada podrán entender la mezcla de sentimientos y emociones que invaden nuestro ser y hacen que uno ya no sea el mismo.
Sí, sé que la vida continua, sé que el sol vuelve a salir cada día, sé que después de la tormenta llega la calma y que de todo oscuro siempre hay una lucecita, pero siendo sinceros cuando alguien se va, no hay nada más, la muerte es el fin de todo, y tenemos que saber cómo continuar, aprender a seguir levantándonos como antes, como siempre, saber que el fin de la vida de todos es ese y aunque nos esforcemos nada podemos hacer ante ello.
He tratado de consolar el dolor pensando que está lejos, que se fue de viaje, pero no, cuando una persona fallece ya no la verás más aquí, no es que se pelearon y se dejaron de ver, no es que viajó lejos y algún día regresará, no es que perdiste contacto, NO, la muerte acaba con todo, y ni siquiera te deja que pienses que no la ves, pero está, que no la escuchas, pero habla, que no te ama, pero vive…el único consuelo que siento es que Dios le dio grandes años de vida y la recogió porque es su hora y para que ya no sufra más aquí. Yo creo en Dios y tengo la esperanza de que algún día la pueda volver a ver, no sé si igual que acá, no sé si nos recordaremos, pero esa esperanza da paz a mi corazón y aunque nunca pueda llenar el vacío que tengo en él, al menos lo consuela y arropa para poder seguir.
Sé que todos nosotros tenemos personas que amamos, a nuestros padres, abuelos, hijos, hermanos, tíos, esposos, amigos, primos, enamorados, etc. Y ese amor hace que deseemos que siempre estén bien, nos les pase nada malo, que sonrían y salgan adelante, que logren sus sueños y caminen en lo bueno…está demás describir lo que queremos y deseamos cuando amamos a una persona, es increíble como el ser humano, por más egoísta que sea, deja todo eso y ama.
Por eso el dolor es tan fuerte cuando los perdemos, pero como inicié este post, la vida es así y no solo nos toca aceptarla, sino aprender, de aquellas cosas que cometimos mal, nos faltó hacer, de esas circunstancias que nos impidieron algo o nos generaron cosas, de los gritos y peleas, abrazos y llantos, besos e insultos, intolerancia y cariño, paciencia y desesperación, respeto y ambición, dedicación y envidia, sonrisas y puñaladas, decepción y gratitud, en fin…hoy estoy plenamente segura que los dolores de la vida son para enseñarnos a no cometer los mismos errores y a saber aceptar los que tenemos para empezar a mejorar, sobre todo con esas personas que amamos y que uno nunca sabe si mañana seguirán a nuestro lado.
Lamentablemente, los dolores no vienen solos, se viene una avalancha de cosas negativas y circunstancias adversas, al menos así me pasa a mí…pero como leí hoy, hay que saber vivir en tiempos de abundancia y escasez de amor, de amistad, de trabajo, de sueños, de dinero, de todo lo que para uno es importante, pero nunca olvidar que con todo eso y más, tenemos a Dios; quien no nos solucionará los problemas como arte de magia, pero si nos enseñará a vivir contentos con lo que nos toca y sobre todo nos ayudará a tener esa paciencia, perseverancia, tolerancia y confianza que nos falta, porque su promesa es santa. Hoy termino mi post con este mensaje que espero que nunca se borre de mi mente y corazón: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
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